miércoles, 5 de febrero de 2014

El COMINO CRESPO




El Comino Crespo o simplemente Comino (Aniba perutilis) de la familia Lauraceae, es un árbol que se encuentra en peligro critico de extinción (Alzate, Rodriguez, Gómez; 2008) debido a que su madera, considerada como preciosa, ha sido altamente explotada para la fabricación de muebles.

Foto tomada por Gloria Bermudez

Hace muchos años, cuando me encontraba en el municipio de Frontino (Antioquia), tuve la oportunidad de conseguir un par de semillas de esta especie a través de un campesino. Hoy día, tengo en mi finca, un árbol de 28 años de edad y aproximadamente 5 metros de altura, producto de éstas.


Hacia 1999, recorría las montañas del municipio de El Retiro (Antioquia) en compañía de mi amiga Gloria Bermúdez y de Darío Vargas, quien es un conocedor de la región y su vegetación nativa, y de paso, nos servía como guía.

Durante nuestra caminata, Darío nos señaló a lo lejos, un árbol solitario en medio de un potrero ubicado en la margen izquierda de la quebrada La Agudelo.  En su momento, nos comentó que se trataba del único comino de la región.

Adicionalmente, Darío nos relató una historia que le había sucedido años atrás: Cierto día, caminando por el cauce de la misma quebrada, vio un pedazo de madera casi totalmente cubierto por la arena y que apenas podía notarse en el agua. Comenzó a revisarlo, y notó que era el tronco completo de un comino crespo. Tuvo que conseguir un buen número de trabajadores para desenterrar su hallazgo. Luego de extraerlo, pudo aserrar la madera, con la cual fabricó los muebles de su casa, e incluso, le sobró una parte para la venta.

A la semana siguiente, Gloria y yo salimos en busca del comino solitario que habíamos visto a la distancia. Después de un largo recorrido de tres horas a través de bosques y quebradas, llegamos a nuestro destino: nos encontramos con un árbol muy viejo, de tronco retorcido, más de tres metros de circunferencia y ramificado muy cerca de su base. Esta morfología, lo salvo de ser talado, toda vez que no era apto para aprovechar su madera en ebanistería.



En esa oportunidad, el árbol estaba lleno de frutos verdes, por lo que no pudimos conseguir semilla alguna. A los pocos días, organizamos nuevamente una visita al mismo lugar, en compañía de Álvaro Cogollo, director científico del Jardín Botánico de Medellín. Álvaro nos confirmó que efectivamente se trataba de la especie Aniba perutilis; también nos acompañaba el abogado Herman Jiménez, gran entusiasta y conocedor de árboles nativos, quien eufórico me dijo: "León, hay que coger toda esa semilla!".


Desde ese momento,  visitaba con frecuencia al árbol, siempre guardando la esperanza de encontrar frutos maduros que me permitieran propagar tan apreciada especie.

Los frutos eran cada vez más escasos. Sin embargo, pude recolectar algunos del suelo, muchos de los cuales presentaban daños por el pico de las aves.  Al parecer estaban sirviendo de alimento a tucanes y guacharacas, aves típicas de la región.



De los pocos frutos que pude conseguir y al cabo de dos a tres meses, germinaron varias semillas que hoy día, son árboles que crecen en mi finca. Actualmente, y ya con 15 años de edad, estos cominos apenas llegan a los 2 metros de altura, demostrando que son especies de crecimiento muy lento.





lunes, 6 de enero de 2014

LA BLAKEA


En la finca que tenía mi papá en el municipio de El Retiro, en el Oriente Antioqueño, había un árbol muy bonito de flores grandes, con pétalos gruesos y de color rosado intenso. Este árbol estaba situado al borde de un camino de herradura que servía de lindero con la finca del señor Álvaro Restrepo J.

Cierto día, el señor Restrepo nos llamó para indicarnos que quería ampliar el camino y convertirlo en un carreteable, pero antes, deseaba estar de acuerdo con nosotros, de tal manera que ninguna de las dos fincas resultara perjudicada.  Cuando nos encontramos en el camino para definir los trabajos a realizar, Álvaro, refiriéndose a ese árbol nos dijo: "Cuídenlo mucho, este es un árbol muy raro y solo es conocido en esta región; es más, mi hermano el padre Sergio lo reportó por primera vez para la ciencia y en su honor el nombre científico del árbol hace referencia a su nombre".
Efectivamente se amplió el camino y el buldozer que realizó el trabajo paso muy cerca del árbol, lastimando sus raíces.  Días más tarde el árbol se cayó y al poco tiempo murió mi papa, heredando yo el terreno con el árbol caído.


Pasado algún tiempo, noté que las ramas en contacto con el suelo echaron raíces y rebrotaron; en ese momento, decidí intentar su propagación a través de un acodo.  El resultado fue exitoso y actualmente existe cerca a mi casa un frondoso árbol de aproximadamente ocho metros de altura proveniente del primer acodo que hice.

Años después, el padre Sergio fue asesinado por la guerrilla y en el periódico El Colombiano se publicó un articulo lamentando su muerte y resaltando su labor en la botánica de la región.  En dicho articulo se hacia referencia al nombre científico de un árbol relacionado con el nombre de Sergio; para confirmar esta información, contacté a Gloria Bermúdez, pensionada de la Universidad de Antioquia y amiga personal del biólogo Ramiro Fonnegra, director del Herbario de esa universidad.

Llevamos una muestra del árbol y allí fue identificado como Blakea princeps (lind) cogn. var. splendida de la familia Melastomataceae. No satisfecho con esta información, me dirigí con Gloria a la Biblioteca Pública Piloto de Medellín, allí nos facilitaron el expediente del padre Sergio Restrepo, lastimosamente el artículo del periódico El Colombiano que buscábamos no estaba disponible, es decir, mi duda se mantuvo.

De mis observaciones sobre este árbol he podido recopilar la siguiente información: la floración inicia cada año durante junio y termina en diciembre. En este último mes empiezan a madurar los primeros frutos que son unas cápsulas carnosas en forma de copa con una tapa de borde rojizo.

Atraídos por la maduración de los frutos empiezan a llegar aves que con su pico retiran la tapa y se alimentan del contenido, el cual consiste en una pulpa de sabor dulce conteniendo innumerables semilla muy pequeñas.


Las aves que mas frecuentan este hermoso árbol son:

Carriquí de montaña (Cyanocorax yncas)

Tángaras de diferentes especies, siendo una de las más numerosas la Tángara capirotada (Tangara heinei).

Azulejo común (Thraupis episcopus)



Azulejo palmero (Thraupis palmarum)













Tucancito esmeralda (Aulacorhynchus prasinus)


                                                             Mirla común (Turdus fuscater)



















Cacique candela (Hypopyrrhus pyrohypogaster)
Las aves me enseñaron a reconocer los frutos maduros, gracias a lo cual ya cuento con mas de 20 árboles propagados por semilla.

Su crecimiento inicial es lento y se adapta muy bien en zonas de ladera con buen drenaje.

En la publicación Especies Vegetales del Altiplano del Oriente Antioqueño en peligro de extinción cuyos autores son Fernando Alzate G., María Cristina Gómez S. y Sergio Luis Rodríguez, el Blakea princeps en considerado como una especie en peligro critico de extinción (2008)